Tiene 23 años, empezó en el Colegio San Isidro en Sexto de Primaria y realizó todo Secundaria, hasta llegar a ser bachiller en 2014. Desde el 2015 está en el Seminario Mayor Interdiocesano Cristo Rey, que es el lugar donde se forman los sacerdotes diocesanos, es decir, del Clero.

Néstor está en el sexto año de formación, que equivale al segundo de Teología. Le restan dos años para la ordenación sacerdotal y en el noveno es lo que se llama el “año pastoral”, que es donde la persona vive en una Parroquia y realiza la práctica, acoplándose a esa comunidad. Actualmente se están formando 20 jóvenes para ser sacerdote.

“De chico sentí el llamado. Acá en el San Isidro empecé a ir a la Parroquia de mi barrio, comencé a dialogar con el sacerdote, a quedarme en las actividades parroquiales, me fui quedando cada vez más. Jorge De Souza, Julio Dodero, del San Isidro, fueron referentes para mí, así como el Padre Yimmy que vino después. Me acompañaron en el proceso, fui hablando con ellos, les iba comentando mis inquietudes, aquello que estaba en mi corazón. Al principio no me animaba mucho a decirle a mis compañeros debido al ‘qué van a decir’, pero fui entrando en diálogo con ellos y me comprendieron, porque no es una decisión fácil. En el mundo de hoy, decir que vas a ser cura es ‘pah’, pero ellos lo ven como una decisión valiente de mi parte. Yo quiero responder a Dios”, contó Néstor. 

“En Sexto de Liceo, en 2014, ya le empecé a comentar a mis compañeros porque ahí ya tenía la certeza. Cuando uno tiene la certeza de dar el paso al Seminario ya es medio partido jugado, después pueden venir otras cosas, dudas en el medio del proceso, como cuando estás para casarte, pueden venir estas dudas. Yo pienso que voy en buen camino, que Dios me va llevando y es eso: sentir la certeza que estás en lo tuyo y que esa relación con Jesús va tomando forma desde la oración, desde la vivencia de los sacramentos, la relación cotidiana, y es ahí donde sentí la confirmación de mi llamado, en la eucaristía, en el servicio a los demás”, agregó.

Néstor, quien ya de chico era inquieto, atento y cercano, tuvo que superar ciertas adversidades en su vida. “Yo nací prematuro de seis meses y eso me trajo secuelas. Tuve tres paros respiratorios de chico y eso me trajo secuelas que se concretizaron en el caminar y en las dificultades motrices. Tuve una parálisis cerebral del lado izquierdo y eso me dificultó para la escritura, la motricidad y todos esos aspectos. Por ello tuve que hacer fisioterapia para ver qué se podía corregir. Y hoy en día, con la ayuda del Colegio, con la ayuda de otros profesionales, he logrado superar muchas cosas. Me queda una dificultad pequeña al caminar, pero estoy mejor en un 90%. Estoy agradecido”, comentó.

“Ciertamente que lo tomo como un camino de superación. Uno va haciendo un camino y va teniendo personas que lo van acompañando, que lo van ayudando, que para mí son un regalo de Dios. Y en esta casa yo sentí eso, que me han acompañado y ayudado a superarme. En mi etapa de estudiante tuve muchas dificultades para superar algunas cosas en la relación con los otros, pero de a poquito fui viendo personas que me acompañan y me valoran como soy, esa es la clave, que te valoren como regalo de Dios para la vida de otros. Eso es lo que me lleva a entregar mi vida también: Dios dio mi vida como regalo para los demás y es para que yo me juegue por algo grande”, afirmó convencido en uno de los bancos del patio, donde años atrás disfrutó como alumno.

Néstor habló sobre lo que significa el San Isidro para él: “La gente del San Isidro son realmente compañeros de camino. El Colegio me brindó la oportunidad de ser amigos, una oportunidad de superación. Sobre todo, cuando uno necesitaba hablar, venías con problemas de tu casa, ibas al saloncito de Pastoral y ahí estaba la gente… Te terminabas riendo, te convidan con un bizcocho, y en lo cotidiano también se ve eso de que es compañero de camino, y que eso te marca, porque después querés volver. Querés volver a saludar aunque sea, como ahora, queda ese contacto, queda esa unión de corazón. Eso para mi es el San Isidro, un compañero de camino”.

PING PONG DE PREGUNTAS

Un educador que recuerdes…

“Elsa y Liliana, que fueron coordinadoras en mi tiempo. Siempre me pusieron en caja, je. Yo por ahí tenía esas épocas de rebeldía, que no quería nada con la vida, ellas siempre me llamaban. Diego también. Fueron como ese cable a tierra, eso me marcó.

Una actividad que te haya quedado en la memoria…

“El Patio Bosco. Desde Sexto de Escuela venía, me gustaba porque era una actividad de integración. Y yo necesitaba ayuda en ese tiempo para superar ciertas cosas, como integrarme, y esa era una herramienta de integración”.

Un momento…

“Uno en el que me divertí mucho fue la Fiesta de Don Bosco en Tercero de Liceo. Uno vio un grupo humano realmente unido. Ahí yo sentí que me querían como realmente soy, quizás no podía dar mucho, pero de verdad te tendían una mano y te integraban.

Un amigo que te haya dado el San Isidro…

“Un amigo que me sigue yendo a visitar en el San Isidro es Giuliano Rabino, un capo. Soms amigos desde que empecé acá. Me acuerdo que en Sexto de Primaria a mí me costaba subir las escaleras y él fue el primero que me ayudó a subir. Desde ahí se fue forjando esa amistad”.

Una anécdota…

“Creo que no es muy constructiva, pero es graciosa, je. Estaba en la cancha y tenía que estar en matemática con Carlitos Mussini… Le pego a la pelota, hago el gol, lo grito y justo el Mussini lo escucha y bueno, nos preguntó por qué no estábamos en su clase; fue muy gracioso. Lindo rezongo nos llevamos”.

Un profesor que te marcó…

“Ana Hardy, profesora de historia… La verdad que a mí no me gustaba la historia en ese momento y en algún momento pienso decírselo a ella. Ella hacía amena la clase, y bueno, en eso que nos sentábamos en ronda, que ella buscaba la interacción, me entró a gustar. Me entró a gustar la historia uruguaya, empecé a valorarla, comencé a interesarme la historia y eso que el estudio me interesaba poco, je. Ella provocó que yo me fuera con el interés y yo vi que a más de uno le pasó eso. Y a mí me enseñaron como criterio de discernimiento, o sea de separar cosas, que cuando a más de uno le pasa lo mismo ahí realmente hay una persona que está marcando. Ana logró eso en el Sexto de Derecho de 2014”.

Una enseñanza…

“Si querés, podés. Es esto de la superación. Si querés, y si tenés gente al lado que te ayude y oriente, podés”.

Cómo ves al Colegio…

“Pah, ¡está divino! ¡los arcos tienen redes! Je. Lo principal es la linda gente que hay”.